En 1993, un grupo de jóvenes misioneros fundó el Hogar El Buen Samaritano con el propósito de brindar acogida, acompañamiento y atención integral a las personas que vivían en las calles de Alajuela.
Lo que inició como una respuesta solidaria para ofrecer servicios básicos como dormitorio, alimentación, cambio de ropa, higiene y acompañamiento humano, ha evolucionado hasta convertirse en una organización dedicada a la atención integral de personas adultas en situación de calle y exclusión social.
Actualmente, el Hogar desarrolla su labor mediante un Modelo de Prevención de Riesgos y Reducción de Daños, promoviendo la dignificación humana, la inclusión social y el acceso a servicios interdisciplinarios de acuerdo con las necesidades particulares de cada persona residente.

